Cosmos and Cosmetic.

Día 12. Error en el sistema.

Posted in Londres by Just Cosmetic on 18 agosto 2009

Escribo -bueno, fue ayer cuando lo hice, ahora transcribo-  desde los Kensington Gardens. Me he venido por aquello que decía en otro post sobre que aquí dentro todo parece mejor. Estoy rodeada de cardos borriqueros -en serio!- y unos cuantos cuervos. Ambas cosas siempre serán mejor que los roommates del hostel actuales. Ayer tuve un día tonto no, tontísimo. La culpa la tuvo el haber dormido tan mal la noche anterior. Así que no fui capaz de salir a correr y, entre una cosa y otra, tampoco fui a clase. Hasta ahora, mis horarios me permitían ducharme en la habitación a eso de las 10.30 de la mañana, hora en que los hostels suelen estar vacíos de chavalería. Sin embargo, dos italianos habían irrumpido en mi plácida rutina de abuela, destrozando mi ritmo vital y con una consecuencia nefasta: la crisis existencial. No tuve tiempo de ducharme a tiempo, y en un acto clásico en mí, e influenciada por la falta de sueño, decidí que “para llegar tarde a clase, mejor no voy”. Craso error.

El italiano responsable del desastre es un tirillas muy curioso, con una foto repetida en el salvapantallas de su portátil de un muchacho con el torso desnudo, que no sé si es suya o de su novio o de quién. Se pasa el día en la habitación escuchando a Madonna y planchándose el pelo. Como ayer le dije que no me molestaba, el chaval se lo ha tomado al pie de la letra y no sólo la pone sino que la canta y tararea. El otro italiano de la habitación es todo lo contrario, parece recién salido de las cuevas de Matera. Como si acabase de descubrir la tecnología, va dándole porrazos a todo y se pasa el día en el bar del hostel, con unas gafas de sol -igual es que todavía no se ha acostumbrado a la luz solar- navegando por Internet y tomando notas. La cuestión es que esta tarde, en plena crisis, he decidido hacer la siesta para olvidar durante un rato este horror de cosmos pero, al entrar en la habitación, zas! -bueno, la onomatopeya sería otra- se escucha la cadena del water. Adiós, mundo cruel. He hecho Catacroc!

Así que me he venido al Kensington Garden, como ya he dicho. A olvidarme de todo y de todos, con mis cardos, mis cuervos y mi hierba. Porque aquí hay hierba de prado, de esa alta hasta la rodilla, amarilla y suave, que hace ruido cuando la pisas y la apartas con las pantorrillas al andar. Después de pasarme todo el día pensando en lo mucho que me aburre todo, hasta Londres, he buscado alguna beca que me ayude de salir del agujero negro, dando la casualidad de que a mediodía ha llegado un nuevo inquilino a la habitación. Y llevaba una mochila de la University of Cambridge. No me ha quedado otra opción que preguntarle y resulta que estudia griego clásico, y va a hacer una tesis sobre Milton y Homero y Virgilio… en fin, muy gracioso. Por aquí hay anglosajones de lo más varipinto. El otro día conocí a un vaquero australiano originario de la parte de su continente donde no hay nadie, o sea, el centro. Creo que tiene un nombre, ahora no recuerdo cuál. Me enseñó hasta fotos, era muy simpático. Y me mostró a sus cerdos, que eran una monada, y ambos estuvimos de acuerdo en el enorme valor de este digno animal, que es limpio, inteligente y muy cariñoso. Ellos los tienen como mascotas, me contó anécdotas que harían palidecer a cualquier perro. Ja!

Total, que mientras conversaba con el yanki de Cambridge -originario de Arizona-, ya me imaginaba una existencia plácida y erudita entre  los colleges medievales de la institución, lejor del mundanal ruido de fondo producido por italianos, rusas limpiadoras de hostel con cara de acabar de abortar y bolas de pelusa de moqueta.

Suerte que he recibido mails de amigos que viajan por el mundo, y algunos ya son viejunos y todo, y me he sentido un poco mejor. También he cenado con la de 37 años, que es una borrachuza muy simpática y alegre. Lo que decía del calor humano al final del día.  A veces, la soledad tiene mucho malaje.

Buenos tiempos. El viernes pasado en las catacumbas del London Bridge. Haciendo amigos. Cortesía de Marc, el de la vuelta de los 25.

Ah, los buenos tiempos. El viernes pasado en las catacumbas del London Bridge, haciendo amigos. Foto cortesía de Marc, el de la vuelta de los 25.

Una respuesta

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  1. viejuno said, on 25 agosto 2009 at 6:18 PM

    Viejuno???? aghhhhh!!! Petons.😉


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