Cosmos and Cosmetic.

La adicción a la oxitocina y sus consecuencias.

Posted in Mañana empiezo by Just Cosmetic on 30 septiembre 2009

Pienso en los últimos diez años. Durante este tiempo he aprendido y experimentado algunas cosas útiles. Ahora sé lo que es sentirse parte de un grupo, de un clan. También sé lo que es sentir que te quieren y se preocupan por ti y disfrutar de la amistad hasta casi el paroxismo. Qué raro suena pero qué real. Por esto mismo, por sentir el calor humano, he pasado una década intentando no ir a ningún sitio. Tampoco sabía adónde debía ir, porque estaba demasiado ocupada intentando saber quién era y quién me podría querer a mí y por qué motivos. Dando vueltas sobre mí misma, viajando, amando y desamando a partes iguales.

Ahora vuelvo a estar en el punto donde empecé, pero al menos sé de dónde vengo y dónde estoy. Y aunque sigo sin saber adónde voy, al menos eso ya no me importa. Justo eso es lo que me pone, por fin, en funcionamiento. He recuperado la ilusión y la confianza en hacer realidad mis sueños, aquello que perdí al llegar a la edad adulta. Pasada esta década, me descubro sintiendo y pensando como cuando era una niña, cuando todo era posible. Hoy todo es posible. Hoy empieza todo. Y cuando digo todo me refiero a la próxima década, una en la que voy a preocuparme, por fin, de pensar en lo que quiero yo, no en lo que me quieran los demás.

p. d. 1. No pienso repetir un post de este estilo, de reflexión egocéntrica tendente al patetismo. Me dan arcadas cuando lo releo. Pero es que hoy no puede tocar otra cosa más que esto. Y además esto es mi blog, no te jode!

p. d. 2. Hoy me he cruzado con los Green Day en el Passeig del Borne. Pero que conste que este encuentro no tiene nada que ver con el tono del post escrito. Que una ya tiene una edad. Y unos gustos, también. :)

p. d. 3. Un rato más tarde me he encontrado con el argentino que me hizo vomitar. Afortunadamente, soy de reflejos rápidos y lo he esquivado.

El tamaño sí importa.

Posted in And I think to myself... What a wonderful world! by Just Cosmetic on 27 septiembre 2009

La ciencia mola. Deberían decírselo a los chavales. Deberían hacer una campaña tipo “Póntelo, pónselo”. En serio. Y además permite molar en las reuniones de amigos. Y ahora no voy a hablar de jerarquías, pero que conste que podría decir cosas que harían abrir la boca del mismísimo Roy Batty.

Unos cuantos datos para molar (o como digan ahora los adolescentes, que no tengo ni idea, y sé que esto de “molar” suena muy nineties, tipo “Hablando se entiende la basca” y esas cosas que veíamos los de mi generación):

Grupo de datos  1. A pesar de diferencias entre razas, tan evidentes a simple vista, genéticamente los humanos somos una especie poco común  precisamente porque somos muy uniformes: tres humanos de cualquier lugar del mundo diferirán genéticamente mucho menos de media que tres chimpancés de diferentes hábitats de África. Existe más variación  dentro de un grupo étnicamente homogéneo que entre una población étnica y otra.

Y ahora unos datos anecdóticos sobre el sexo en distintos tipos de primates. Vamos allá.

Grupo de datos 2. Los chimpancés adultos machos intentan copular con todas las hembras adultas de su grupo, y sus enormes testículos nos sirven de indicativo de que existe una competitividad sexual masculina muy intensa. Pobres, qué estrés. En cambio en los bonobos, otra especie de primates muy cercana a nosotros y que se caracterizan por una orgiástica actividad sexual,  son muy  frecuentes (y fervientes) las cópulas lésbicas que  han generado, además de unos clítoris muy grandes,importantes alianzas femeninas que ayudan a mantener un equilibrio en la administración del poder en el grupo. Por último, entre los gorilas, ningún macho se atreve a retar el control sexual que el líder de espalda plateada mantiene sobre todas las hembras adultas, y debido a esta ausencia directa de competición sexual masculina, estos enormes primates tienen testículos diminutos.

Sacado de “On the origin of stories”, de Brian Boyd. Un crackazo. Me lo acabo de acabar.

Ahí queda eso. ¿Y dónde nos quedamos los humanos? ¿Cómo son nuestros testículos, comparativamente hablando? ¿Y nuestros clítoris? Pues esto lo explico otro día. O se puede leer en este maravilloso libro llamado “The myth of monogamy”, de la simpática pareja formada por David P. Barash y Judith Eve Lipton.

Spinning.

Posted in Mañana empiezo by Just Cosmetic on 13 septiembre 2009

Mañana lunes empiezo con el spinning. El físico y también el mental. Por éstas.

p. d. Digamos NO a las piernas de vieja!

Conclusión y últimas observaciones.

Posted in Londres by Just Cosmetic on 9 septiembre 2009

Pues ya estoy de vuelta. Ahora me sabe mal haber tenido este blog tan abandonado las últimas semanas, porque lo que no escribo lo recuerdo peor, sin todo ese adorno que son las palabras. Porque, y ahora me voy por las ramas -alehop!- soy de la opinión de que todo lo que se escribe se convirte, por arte de magia, en ficción. Por mucho que queramos ser fieles a la realidad, ésta muta en todo momento, y yo casi diría que ni existe, así que nos tenemos que conformar con lo que imaginamos que es.

A lo que iba, que escribí menos de lo que hubiese querido, y por culpa de mi vagancia y otras distracciones, algunas lúdicas y otras no tanto, pues al final me quedo con un batiburrillo de días en mi cabeza, de números de autobuses, de nombres de calles, de imágenes, de caras  y, sobretodo, de emociones. De todos los descubrimientos que he hecho, sólo he dejado constancia aquí de unos cuantos. El resto flotan desorientados por el laberinto de mi cerebro buscando un lugar tranquilo donde dormir hasta que algún accidente externo fortuito los despierte y me haga recordar su existencia de nuevo.

Sin embargo, y antes de cerrar la tapa de esta estancia en Londres, voy a escribir sobre unas cuantas cosas. Más que nada porque están señaladas en la libreta donde guardo mis apuntes de aquello sobre lo que después quiero escribir, y que, en la mayoría de las ocasiones, acabo por no escribir. Serán los remordimientos por ser tan perra los que me hacen ponerme ahora tan pesada con esto. Allá van.

En una de las enormes salas del Victoria and Albert Museum, que ya de por sí es para mear y no echar gota, tienen expuestos las copias en escayola de un montón de monumentos internacionales. Se ve que, a mediados del siglo XIX, un grupo de colgados del museo se dedicó a viajar por el mundo y hacer los moldes de todo lo que pillaban por banda. Revueltas, como fichas del dominó antes de la partida, conviven en esta sala las copias del Pórtico de la Gloria de la catedral de Santiago de Compostela, la columna de Trajano de Roma, la cara de la reina Elizabeth I -gracias a la cual confirmé el parecido más que razonable con mi abuela, y que conste que hablo de la que no sufrió en toda su vida, no la del marido ahorcado-, tumbas góticas… Explicado aquí no tiene mucha gracia, pero el efecto, cuando te encuentras con todo esto, es impresionante. Básicamente porque está todo mezclado, y es un laberinto de diferentes épocas, y tienes la sensación de que todo lo que ha pasado en el mundo, a lo largo de miles y miles de años, ha sido mentira, una representación, de la que ahora puedes ver el atrezzo. Como cuando ves un almacén lleno de cosas del teatro, escenarios y muebles y disfraces, de distintas obras, todas juntas. Todo es puro teatro. Por eso esta sala me encantó, porque era como el backstage de la historia. O eso me pareció a mí.

El Victoria and Albert Museum es para pasarse días, es un laberinto total de las cosas más sorprendentes. Como el leitmotiv del museo son las artes decorativas, pues, ala, cabe de todo, desde una cafetera de último modelo a un cojín de esos que se ponían las damas victorianas bajo la falda en el culo para hacerlo más respingón que, al sentarse su dueña, activaba un mecanismo musical en su interior que tocaba la tonada del “God save que queen”. Juro que es esto es cierto.

Otro recuerdo que voy a dejar guardadito aquí es el del Pollock’s Toy Museum, una casa parte de la cual data de los 1780s y que cruje con cada paso que das, donde tienes que subir y bajar escaleras con la espalda encorbada por sus dimensiones de hobbit, donde guardan los ositos Teddy más antiguos -y más adorables- que se conocen, e incluso uno vestido a la moda de la Primera Guerra Mundial, donde puedes conocer a una muñeca de cera que viajó a principios del siglo XIX con su dueña al Far West en ferrocarril, y que cien años más tarde volvió a Europa, y donde descansa un ratoncillo de madera egipcio de 4.000 años de edad. Aquí dejo esto.

Y, para acabar, escribiré un poco sobre el señor John Soane y su casa. Este señor era arquitecto y se casó con una ricachona. Yo creo que, además, era un aficionado a las drogas recreativas, porque si no no se entiende la casa que se construyó. El sótano es una mezcla entre capilla neogótica y catacumbas romanas, en cuyo epicentro, y bajo una cúpula de cristales de colores, reposa el sarcófago del faraón egipcio Seti, ahí es nada. La capilla está dedicada a un tal Padre Giovanni, un personaje de su invención, y en ella reunía a sus amigos para tomar el té. La planta baja es otro laberinto de restos romanos traídos de excavaciones en Italia y moldes, bustos y pequeñas habitaciones, con sus cúpulas de cristal, claro, llenas de espejos y retratos de Fanny, la perra de la mujer de Soane. Entre estas pequeñas habitaciones destaca la de las pinturas, que guarda más de cien cuadros. ¿Que cómo caben todos ellos en una habitación de reducidas dimensiones? Ah, eso lo dejo para el que vaya a Londres y descubra el misterio.

:)

Entre las pinturas destacan dos series de Hogarths, que era un señor que me encontré en diversos museos y que se dedicaba a reírse un poco de las costumbres y culturas londinenses de la primera mitad del siglo XVIII. Para más información, la wiki, que para eso está. Otra habitación interesante en la planta baja es la habitación de Canaletto, donde tres fantásticos paisajes venecianos de este maravilloso pintor están ahí para mi regocijo y disfruta personal. Teniendo en cuenta mi fascinación de siempre por Venezia, el trabajo de Canaletto y Francesco Guardi, Roma y las ruinas romanas y griegas en general, las cúpulas y galerías de cristal, Egipto, las criptas, y los perros, en casa del señor Soane me sentí como en casa, oiga. Ni que la hubiese construido pensando en mí.

Y hasta aquí llega la crónica londinense. Atrás quedan tardes enteras en  la National Gallery, museos y curiosidades museísticas a cascoporro,Cambridge y sus backs, Oxford y la pizarra de Einstein, Stonehenge y las tavernas de Salisbury, la academia y los iraníes y las sudamericanas, el hot chocolate y los bizcochos de plátano del Pret a Manger, y muchas otras cosas que se van desvaneciendo y dejando sitio para otras nuevas que están por venir. Yque llegarán señaladas con otra etiqueta, naturalmente.

El suicidio del abuelo.

Posted in Cosas de familia by Just Cosmetic on 4 septiembre 2009

Hace años que quiero escribir la historia de mi familia. La de las dos familias, la de mi padre y la de mi madre. Sus historias son la historia de la España del siglo XX, como todas las historias de las familias de los españoles del último siglo, claro. Pero yo sólo conozco en profundidad a estos personajes, a mis abuelos, a mis tíos. Y de ellos quiero hablar. Sobretodo de ellas, que fueron las que se llevaron la peor parte. Pero no sólo hablaré de pobreza y sacrificio -aunque de eso hubo, y mucho- también hablaré de cómo sobrellevaron sus respectivas cargas, con humor, con carcajadas, con fiesta y jarana.Y cómo nos transmitieron esa visión irreverente de la vida a nosotros, o al menos lo intentaron.

Esta mañana me estaba planchando el pelo en el lavabo y he pensado en lo longevos que fueron mis abuelos. Bueno, todos menos el padre de mi madre. Éste se suicidó. Creo que es una buena manera de comenzar a explicar la historia de la lucha por la supervivencia, a pesar de las dificultades, de todas esas personas gracias a las cuales yo ahora estoy aquí, en una habitación de hotel de Londres, planchándome el pelo y eligiendo con cuidado la ropa que voy a ponerme hoy.

Mi abuelo se suicidó. La verdad es que con este acto hizo un favor a su familia, aunque seguro que no pensaba en ellas cuando se colgó de una soga en la cocina. Lo encontraron mi abuela y mi tía. No sé si llamaron a la policía y esperaron con los pies del abuelo a unos centímetros del suelo o si corrieron a descolgarlo. Me puedo imaginar a mi tía subida a un taburete cortando la cuerda mientras mi abuela se preparaba para aguantar el peso de su marido muerto sobre sus brazos. Pero sería la última vez que soportaba su peso. Paradójicamente, mientras los brazos de ella rodeaban las piernas de él y la espalda de ella se curvaba, tensando todos los músculos del cuerpo, se estaba quitando un peso de encima. Un peso que había llevado, en silencio, durante casi cuarenta años. Aunque ese secreto permanecería con ella muchos años más, hasta que el Alzheimer pudo más que la voluntad de no decir nada. Sólo entonces, cuando  ya no reconocía nuestras caras, cuando no sabía a quién se lo contaba, fue capaz de explicarles a sus hijas todo lo que había tenido que soportar. Sólo cuando se perdió a sí misma fue capaz de ser ella misma y, por fin, dejarse ir y llorar.

Día 28. Trastornos Mentales II.

Posted in Londres by Just Cosmetic on 1 septiembre 2009

La semana pasada me sentí un poco exiliada. Por una parte, lpor a loca de la 402, de la que ya hablaré más adelante, porque no tiene desperdicio y mejor lo dejo para luego. No tenía ganas ningunas de ir al hostel. Y por la otra, por el pesado de la academia de inglés, del que voy a hablar ahora, que hizo que dejase de tener ganas de ir a clase. Pobre, él no tiene la culpa de que yo no soporte a la gente como él.

Gasman -no sé cómo se escribe pero suena así, como el hombre del gas, vamos, el butanero!- es un chico albano de clase, con pinta de trapicheador. Le pones un traje a rayas y le colocas una metralleta en las manos y ya está, ahí tienes un gangster italiano, griego, croata o como lo prefieras. A tu gusto. Él dice que es actor, y me lo creo. Porque siempre tengo con él la sensación de que está haciendo un papel. En este caso, el papel de educado y humilde chico albano que intenta aprender inglésy que quiere ser actor. Sea como sea, me incomoda. Aunque también me hace sentir culpable, porque igual es tan buena persona como él quiere hacernos creer. Así que, sea com fuere, no me gusta su compañía. Sin embargo, a Gasman parece gustarle la mía, y por eso ya no disfruto de ir a la academia, porque en cualquier momento puedo encontrármelo y tener que soportar su presencia e incluso su conversación. Es que no puedo con él, no puedo.

Y luego también tuve que huir, como ya he dicho, de la loca. Cuando el otro día, el día del último post, entré en la habitación a dejar el portátil, me la encontré en tetas, hablando para si misma. Luego se metió en el baño, mientras yo permanecía en el cuarto, y entonces ya pudo poner su tono normal, el de loca, hablando atropelladamente y diciendo “she” todo el rato, que era lo único que yo podía entender. Y yo muerta de miedo pensando: ¿se referirá a mí? ¿estará enfadada porque la he visto en tetas? Ay, madre.

Así que luego me iba a la academia y me tocaba sentarme con Gasman, el butanero albano, y conversar con él a partir de unas preguntas que nos teníamos que hacer unos a otros. Y él siempre se metía en temas personales y me explicaba sus tristezas existenciales. Qué horror. Al día siguiente vino con un jerseycito de pico sin camiseta debajo, enseñando todo el pechamen peludo y un collar como de coral. Un asco, terrible.

Y yo sin el francés para consolarme, porque Le Petit Prince vino una semana y nunca más se le vio, que digo yo que igual se subió a una nube de caramelo y partió para su planeta. Qué pena. Suerte que esos días, Valery y yo hicimos migas -nunca mejor dicho, porque nuestra interacción se producía en el intermedio del lunch- con el iraní con cara de buena persona. Se llama Bonzou, que parece nombre de teleñeco, y nos contó cosas sorprendentes sobre su vida. Sobretodo lo de que tuvo una novia quince años mayor que él, divorciada, que le propuso irse a vivir juntos y todo. Y eso que vive en Teherán y él tiene 20 años! ¿Pero qué está pasando con los países árabes? Casi me escandalizo. Al cabo de un par de días me aclaró que todo esto se hace en su país al estilo underground, como las fiestas que montan, que en la última se apuntaron 800 personas, con alcohol y todo, que su amigo organizador se gastó un pastizal. Pero es que Bonzou es ateo y su familia también, ya le he dicho que tenga cuidado, que ya sabemos cómo se las gasta el colega.

A todo esto que la semana pasada me enamoré de tres señores que conocí en la National Portrait Gallery, un lugar que, de por sí, es muy interesante y donde descubrí que la reina Elizabeth I se parecía bastante a mi abuela y que Sir Walter Raleigh era clavadito a mi primo Juan y a mi prima Emma. Bueno, pues los caballeros que me hicieron suspirar fueron el príncipe Rupert, duque de Bavaria, hijo de Elizabeth y Frederick de Bohemia y nieto del rey James I, y sobrino del rey Charles I, que fue aquel depuesto y ejecutado por nuestro odiado Cromwell. En el retrato de la Gallery es clavadito al pedorro de Orlando Bloom pero con más clase. Según ponía en la etiqueta era un “keen scientist, inspiring commander in Civil War (against Cromwell y sus sucios parlamentaristas!), early mezzotint printmaker and skinful tennis player”. :)

Luego me enamoré de John Wilmot, que se murió el pobre con 33 años (qué pena que me dio al leer las fechas!) y que fue el segundo Earl of Rochester. Éste era “poet and courtier, known by his satirical wit and licentioussness”. Maravilloso, isn’t it? Charles II dismissed him twice a year. Qué dulce. En el retrato aparece un mono con el que juguetea y según el cartelito lo hace por “self-mocking”. Qué chico más divertido.

Por último, descubrí a Charles Waterton, que con 34 años se fue a recorrer el mundo y se estuvo 8 años de viaje,  y después volvió a England y se pasó los 40 años restantes creando un santuario de pájaros en su mansión. En el retrato, aparece con un pajarillo aferrado a su dedo y la cabeza de un gato de pisapapeles. Claro que sí, un hombre de principios!

Y ahora voy a explicar el final de la historia de la loca. Resulta que después de tres días ya no podíamos más, y pedimos que nos cambiaran de habitación. La loca se quedó sola pero eso fue todavía peor. Sin gente a su alrededor, dejó de controlarse y se pasó la noche del viernes al sábado gritando, desde las nueve de la noche hasta las siete de la mañana. Las de la habitación de al lado no pudimos pegar ojo. Ponía distintas voces, movía la litera, hacía ruidos, cambiaba las voces como si fuese distintas personas… decía cosas como “Get out of me!”, “Fuck off and die!” y “Kill them all!”. Realmente daba mucho miedo. Y pena. Pobre chica, debe ser horrible no poder controlar tu cabeza. Al día siguiente hablamos con recepción de nuevo  y yo me fui a dormir a casa de Melisa, la hermana de mi amiga Karol, porque necesitaba descansar un poco. El domingo, cuando volví al hostel, ya se había ido. Y me dijeron que no la van a dejar hacer bookings. Así que no sé qué ha sido de ella. Yo creo que deberían haber llamado a algún Mental Health Centre para que alguien se hiciese cargo de la situación. Por su propio bien. No está bien que vaya dando tumbos por ahí sin que nadie si preocupe. Podría estar medicada y bien, joder. No sé, es lo que yo pienso.

p. d. Un rincón muy bonico que descubrí el otro día, husmeando por Regent’s Canal.

Y no explico nada más porque realmente tengo que dedicarme a otras cosas. Mañana viene mi amiga Carme, alias “la Abuela”, con su novio J. A. alias “el Ceporro”. Qué ganas tengo de verles!!!!

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